¿Donde está el limite a la hora de motivar a los chavales?
Si los padres prometemos una moto, una videoconsola o un portátil por sacar notables y sobresalientes, zapatillas de marca o un nuevo teléfono móvil por aprobar a final de curso. ¿Puede el sistema educativo hacerlo por ejemplo con los chavales cuyos padres no pueden?.
La noticia reciente de que un instituto de las afueras de París, Créteil, han decidido poner en marcha un proyecto para incentivar la asistencia y el buen comportamiento en clase de los alumnos, digamos menos motivados, premiaran a todos los alumnos de la clase con dinero al final del curso (para un viaje, sacarse el carné de conducir) si se cumplen los objetivos prefijados.
Algunos países desarrollados han ido poniendo en marcha diferentes formas de incentivar/premiar con dinero directamente.
Estos son algunos ejemplos:
*Estudiantes de nueve años del 4º curso de EE UU y de doce años (equivalente a 1º de la ESO español ) de centros públicos de Nueva York pueden ganar hasta 250 dólares al año los pequeños, y hasta 500 los mayores, por sacar buenas notas en lectura y matemáticas en diez evaluaciones a lo largo del curso.
*Alumnos de catorce escuelas de Washington D.C. participan en un programa que premia según su asistencia, comportamiento y otras medidas académicas que establece el centro (por ejemplo hacer los deberes u obtener buenas notas) . Ganan cada dos semanas unos 50 dolares,
pudiendo ganar unos 750 dolares al año, pero los mejores pueden doblar las cifras.
*En zonas desfavorecidas de Inglaterra con un alto absentismo escolar, los padres reciben dinero en forma de becas para que escolaricen a sus hijos.
Algunas preguntas:
¿Tiene la escuela que comprar al alumno?
¿Es justo premiar igual al interesado que al desmotivado?
¿Pueden las nuevas tecnologías (pizarras digitales, internet en las aulas, etc..) ser un instrumento para motivar a los adolescentes en el aula?
¿Dar un ordenador personal en propiedad a cada alumno, puede ser positivo para el profesorado?
